domingo, junho 12, 2005

Nada puede ignorar la presencia del que vive,
del que en pie en medio de las flechas gritadas,
muestra su pecho transparente que no impide mirar,
que nunca será de cristal a pesar de su claridad,
porque si te acercáis vuestras manos, podreis sentir la sangre.
Vicente Aleixandre